
Según informa la agencia Reuters, un bogavante de aproximadamente 140 años y 9 kilos de peso fue liberado ayer, tras permanecer dos semanas en el restaurante neoyorquino City Crab and Seafood. El dueño del establecimiento, Keith Valenti, había adquirido el crustáceo por 100 dólares. El animal había sido capturado cerca de las costas canadienses, a donde ha sido devuelto gracias a la asociación PETA (People for Ethical Treatment of Animals).
EL grupo PETA, que vela por la protección de los derechos de los animales, se enteró de la situación del más que centenario bogavante, que había sido bautizado como George, tras la llamada de un cliente. Ingrid Netwick, de PETA, dió las gracias “a las personas de City Crab and Seafood por su compasiva decisión de permitir que este noble anciano viva sus días en paz y libertad”.
Por su parte, Keith Valenti aseguró que nunca tuvo la intención de vender al bogavante y que únicamente pretendía ofrecer una diversión extra a su clientela.
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