Guy Montag
El aborto, consideraciones en torno a la Iglesia y el alma
La sociedad española se ha vuelto a convulsionar en torno a la reforma de la Ley del Aborto. Y uno de los agentes sociales más combativos es, de nuevo, la Iglesia Católica.
En principio cualquier acción destinada a transmitir una idea por parte de una Iglesia, sea ésta u otra, me parece legítima. Incluso si se trata de oponerse a una Ley aprobada, pues lo legal no siempre es moral. Y la Iglesia, con la voluntad expresa de influir en la sociedad, tiene derecho a participar en los debates sobre esta cuestión, debiendo, sin embargo, entender, que las posiciones ideológicas de cualquier confesión no pueden, de ninguna manera, pretender ser impuestas al conjunto de una sociedad.
Pero ¿tiene lógica histórica la actual posición de la Iglesia? No, en mi opinión no la tiene. Partamos que la defensa de la Vida, así, con mayúsculas, no es una acción en la que la Iglesia esté comprometida en todos los frentes. La guerra, la pena de muerte, el hambre, las desigualdades económicas fruto del imperialismo capitalista, no son sus enemigos expresos ni campos en los que su aparato ideológico se empeñe con tal potencia. Bien querríamos que la Iglesia hubiese demostrado su compromiso no aniquilando la Teología de la Liberación, pero no fue así, y menos por el actual Papa, distinguido por su encarnizada lucha contra estas posiciones.
Haciendo historia, nos encontramos que la Iglesia no ha sido tan clara en su oposición al aborto históricamente. Si repasamos las normas eclesiásticas, el aborto no era considerado tan grave como un asesinato. La razón es que la hominización del embrión, es decir, el momento en el que se le consideraba un ser humano, varió, y mucho, según las época.
La hominización tardía fue la doctrina de los teólogos y la jurisprudencia eclesiastica durante muchos siglos y los motivos del cambio de postura son cualquier cosa menos científicos y no se cambiaron hasta mediados del XVIII. De todos modos, considerar que un embrión tiene o no alma no es cuestión a la que la ciencia pueda responder.
La cuestión científica la abordaré en otro tema siguiente, pues considero que siguen siendo necesarios estudios mucho más profundos sobre los sentimientos y sensaciones del feto y hasta del embrión.
En cualquier caso la doctrina sobre el aborto de la Iglesia no es materia de fe ni ha sido dictada como infalible por ningún Papa aunque deba ser obedecida por los católicos.
Respecto al momento de la infusión del alma hay algunos huequillos que parece que se dejan sin explicar con la animación inmediata, que es la doctrina actual de la Iglesia y en la que se basa la oposición al aborto fundamentalmente. Sam Harris lo explicó bien en su “Aritmética de las almas”.
Hay muchos casos de fecundación que se detienen incluso antes de la falta o pocos días después. Se calcula que entre un 30 y un 70% de los embarazos terminan en abortos en las primeras semanas de forma natural, como parte del proceso tan milagroso que es la Vida.
Pongamos que estos embarazos fallidos son de un embrión que tiene alma desde la fecundación y el alma, al morir el embrión, se va volando al cielo. No hay reencarnación para el Cristianismo, y ya no hay Limbo, asi que miles de millones de almitas que nunca llegaron a tener cerebro y ni siquiera a implantarse, que vivieron pocos dias revolotean por el cielo.
Hay además casos de fecundaciones únicas que comienzan la mitosis en varias células pero antes de formarse la blástula se dividen, no se sabe porqué, en dos grupos diferentes que derivan en dos embriones diferentes. Analizando este fenómeno natural me muero de curiosidad y me pongo a pensar. Al principio supongo que había una sola alma y la otra la mandan rapidamente cuando llegan a convertirse en gemelos. Claro que también podría suceder que Dios preveyese que eso pasaría y habría mandado dos almas a la primera fecundación, almas que compartieron el mismo grupo de celulas en la segmentación. No tengo clara cual es la explicación a esto pero alguna debe haber para que me quede tranquila respecto a ese alma que llega después de la fecundación o estaba compartiendo el primer cuerpo con el alma del gemelo.
La cosa no termina aquí. Existe algo llamado quimerismo. Dos ovulos fueron fecundados y aproximadamente a las tres semanas se funden en un solo ser, que tiene ADN de dos embriones diferentes y se desarrolla normalmente. En los casos en los que los dos embriones fuesen de sexo contrario se dan casos de pseudohermafroditismo. Puede suceder tanto en caso de gemelos como de mellizos, y en este caso su dotación de ADN es diferente y convive en una sola persona. En estos casos ya me hago un lio con cuantas almas tendrá esa persona ¿dos? ¿o una se mandó de vuelta? ¿o no llegó a meterse en uno de los embriones porque se preveia ya el error que tendrían los embriones al juntarse y uno de los embriones se desarrolló un tiempo sin alma?
Vamos, que se que no es el tema, pero estos detalles, como el numero de ángeles que pueden sentarse en la cabeza de un alfiler, me fascinan.
Más información | The Reason Project
