
Vienna
Si hace unos meses esbozaba en Almenara de Pinto las aventuras del bufón pinteño, no menos interesante es dedicar unos minutos a los medios de prensa locales que acogieron y acogen en su lecho a ese iluminado que porta la insignia sagrada del Espacio del Motor. Para los lectores que todavía conservan el ánimo de seguir medianamente los asuntos políticos del municipio en estos tres últimos años, sabrán poner nombres y apellidos a cada uno de los personajes de este thriller con entregas por fascículos.
Haciendo una breve presentación, por un lado nos encontramos con un editor que utilizando el don de la palabra, dio vida a ese bufón. Nunca sabremos cuales fueron los motivos que impulsaron a este singular Geppetto a crearse su propia marioneta, pero parece ser que todo apuntaba a destronar a un rey para coronar a otro. El caso es que tuvo que poner mucho ahínco a la labor. Era un trabajo infatigable dar vida a un cuerpo inerte, requería privarse de descanso y salud para conseguirlo. El sacrificio causó efecto logrando colocar al bufón a la cabeza en las estadísticas como político mejor valorado. Porque no se vayan ustedes a creer que fue cuestión de suerte alcanzar ese estatus mediático. A parte de la constancia en los procesos de marketing, había que enfrentarse a otro medio de comunicación local que disparaba calumnias y disparates contra su criatura.
Y es aquí donde presentamos al otro editor con su pluma estilográfica al servicio del mejor postor. Ese cowboy solitario del condado, con una habilidad extraordinaria en detectar las injusticias que cometen los criminales de la política, estaba dispuesto a batirse en duelo por la verdad. Y siendo más rápido que su propia sombra solo podemos hablar de Lucky Luke, el inconfundible personaje que posee una mirada justiciera bajo su sombrero. Lucky se empeñaba en mostrarnos lo peligroso que era el bufón y Geppetto insistía, revista tras revista, en que el bufón era un ser bondadoso y una gran persona. El duelo entre titanes estaba servido.
Parecía que Geppetto había dado en el blanco ganando el combate a Lucky Luke. Tras las elecciones locales el bufón danzaba alegremente a la derecha del hemiciclo. Geppetto, en un acto de egolatría, echaba el aliento a sus uñas y las frotaba contra su pecho para sacarlas brillo. Fue colosal la maniobra. Pero faltaba otra misión que requería más precisión con la pluma. Sacar adelante ese proyecto que habían diseñado los hombres de Sauron. Y Geppetto no perdió ni un solo momento en la tarea. Volvía al ruedo mediático pero esta vez la tinta de su estilográfica era del mismo color que la de Lucky Luke. Los dos reporteros estaban comprometidos con el progreso tecnológico.
Paradojas de la vida, una varita mágica hizo que el bufón pudiese despojarse de sus hilos para bailar al son de los cilindros y los motores. En la actualidad es Lucky a quien se le ha enternecido el corazón ante la milagrosa transformación del bufón y Geppetto está sumido en una profunda depresión por los resultados de su experimento. Como dice el refrán popular, “cría cuervos que te sacarán los ojos”. Pero Geppetto, un señor de gran rectitud, no tolerará rendirse ante semejantes villanos. Luchará sin tregua para desterrar del condado al bufón. Y si las condiciones son propicias, siempre podrá crearse una nueva marioneta vestida con canesú rosa y hacer sufrir en un futuro a su contrincante Lucky Luke.
El duelo entre ambos editores vuelve estar a la orden del día y sus respectivas revistas ansían vendernos cualquier película de dibujos animados para mantener a la ciudadanía expectante con sus próximas publicaciones. ¡Quien les ha leído y quien les leerá! No me negarán ustedes que estas escenas no parecen, como poco, estar extraídas de una película de Buñuel.
Moraleja: El paso del tiempo demuestra que ambos editores nunca se mostrarán dispuestos a ofrecer a los ciudadanos las noticias con rigurosidad. Se empeñan en disparar palabras que enturbian la vida social y política de nuestro municipio. Desde luego, como no podría ser de otro modo, les recuerdo que si han pensado en tirar sendas revistas a la basura, deben hacerlo en el contenedor azul que -como sabrán- es sólo para papel, cartón, revistas y periódicos.