
Los asientos del Salón de Plenos, vacíos, tras ejecutarse el desalojo.
La deriva irracional que sufre desde hace tiempo nuestra vida política municipal ha alcanzado hoy nuevas cotas. No podemos decir que inesperadas, porque los comportamientos irrespetuosos y a veces violentos, impropios de la normalidad democrática, se han ido convirtiendo en algo habitual, pleno tras pleno.
Ante una sala vacía, ocupada únicamente por los policías de servicio y la prensa, Juan José Martín aseguró que lamentaba “profundamente haber tomado esta decisión”.
Desde el comienzo del pleno, un numeroso grupo de miembros de la policía local, con los cuerpos cubiertos por folios en los que expresaban sus reivindicaciones, se levantaba cada vez que algún Concejal del gobierno tripartito se disponía a hablar. Además, los policías, se giraban y daban la espalda al presidente y a todos los concejales. Estos 30 o 40 policías de vez en cuando unían sus gritos pidiendo la dimisión a la ya habitual y descontrolada “hinchada” popular. Era presumible que al permitir esta actitud, llegase un momento en el que la batahola se apoderase de la sala y fuera imposible seguir la sesión.
Punctum Millenium
Antes del desalojo se habían debatido y aprobado los puntos del día y se rechazaron las tres mociones presentadas por el PP. En el punto cuarto se trataba la aprobación de una addenda al convenio de ejecución concertada del Sector 9 del Plan General de Ordenación Urbana, más conocido como “Punctum Millenium”.
Carlos Penit, concejal de Urbanismo, aseguró que no había ningún problema jurídico. Desde la oposición, López Madera pidió un informe por escrito, pues consideraba que existían “dudas consistentes” respecto a las modificaciones aprobadas. Juan José Martín intervino para indicar que existía un informe “in voce” del secretario, y adujo que también existía otro informe elaborado por un técnico de la administración.
A continuación intervino Reyes Maestre, entre abucheos, para acusar al PP de “tirar la piedra y esconder la mano”, y de “intentar paralizar la actividad del Ayuntamiento”. Asimismo, recordó a los populares los cinco millones de euros que devolvieron antes de la moción, y que causaron un quebranto importante a las cuentas municipales.
El tripartito asegura que la aprobación del convenio sobre Punctum Millenium supondría un ingreso para las arcas de casi 40 millones de euros, 8 de los cuales se cobrarían de forma inmediata, tras la publicación del acuerdo en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid.
Tras aprobar este punto por mayoría, suponemos que con la satisfacción del ex-alcalde Antonio Fernández, que también asistía al Pleno, se pasó a discutir las tres mociones presentadas por el PP.
Las Mociones del PP
En la primera de ellas se solicitaba una explicación al “trato vejatorio” de tres trabajadoras despedidas por Aserpinto. Dos de ellas eran auxiliares en las escuelas infantiles municipales. La otra era conserje en el colegio 2 de Mayo. El concejal Fernando González, con una ironía que rayaba en algún momento el sarcasmo, defendió la dignidad de estas trabajadoras. El secretario recordó al PP que respecto al despido no se podía decidir nada en el Pleno, puesto que el tema debía tratarse en la Junta General de Aserpinto. La moción debía quedar reducida únicamente al quinto punto, que consistía en una condena moral a la forma en que se había tratado a estas trabajadoras.
González acusó al alcalde de “machismo trasnochado” y de falta de principios. Juan José Martín, que como presidente cuenta con la ventaja de la última palabra, indicó al concejal popular que se había confundido de lugar, “más que para político, serviría usted para curilla”. Tras un poco de algarabía y con el concejal popular solicitando, en vano, replicar, se rechazó la moción.
La segunda moción presentada por el PP fue leída y defendida por López Madera. Se solicitaba la no paralización del plan de Movilidad Ciclista y la inclusión de una partida para tal fin en los presupuestos del 2010. Recordó el premio nacional de Medio Ambiente que recibió dicho plan y cómo el su acuerdo de gobierno el tripartito se proponía “suprimir el carril bici”.
Juan José Martín recurrió al hecho anecdótico de que el PP mencionaba al tripartito como PSOE, IU y Reyes Maestre, para indicar que se refiriesen a PSOE, IU y Juntos por Pinto, o dejaría de debatir los puntos. La edil Juana Valenciano señaló a Martín que no se había leído la sentencia. Por su parte, Rabaneda aprovechó para decirle a Martín que “si siente vergüenza de su gobierno, es su problema”. Daba la sensación de que lo menos importante en esta discusión era el mismo plan de movilidad ciclista. Martín solicitó dejarlo sobre la mesa para discutirlo en futuras reuniones con la oposición de cara a los próximos presupuestos. Tras recordar López Madera que el plan era un acuerdo de la Agenda 21, “no un capricho del PP”, se votó y la moción fue rechazada.
En su tercera moción, los populares solicitaban la suspensión de la Revista Municipal Pinto Ocio. El encargado de presentarla era el concejal Padilla, que afirmaba que se ahorrarían unos 100.000 euros al año con esta medida. Además explicó que a través de la web municipal y de los diversos carteles y folletos, los ciudadanos estarían bastante informados.
La concejal Laura del Moral defendió la existencia de la revista municipal como “nexo de unión entre el Ayuntamiento y los ciudadanos”. Recordó que ya son doce años de historia y que uno de sus objetivos iniciales era abaratar costes: “es el medio más barato para garantizar la información de la ciudadanía”. “Eliminar la revista les vendrá bien a ustedes, pero a los ciudadanos del Pinto no”, concluyó.
Tras esta sosegada intervención el debate derivó por cauces menos templados, con disquisiciones poco pertinentes sobre el analfabetismo digital de Juana Valenciano, mientras López Madera se defendía: “nosotros teníamos un gobierno eficaz”. Del Moral apuntaba: ” pagaban a una empresa para que les corrigiera la ortografía”. Quedaba claro que aquí también lo menos importante en la discusión era la revista municipal y el servicio que presta a los ciudadanos.
Antes de la votación se repitió, por enésima vez, la petición de palabra “in extremis” de la portavoz popular. Miriam Rabaneda volvió a sentirse discriminada, mientras sus seguidores coreaban “¡Dimisión, dimisión!”, apoyados por casi todo el cuerpo de policía local (excepto los de servicio). La moción fue rechazada.
Moción de urgencia: operación de tesorería.
El gobierno presentó una moción por vía urgente. Se pedía la aprobación de dos créditos que concederían la Caixa y Sa Nostra, por un montante total de 6 millones de euros. Tras un receso para que los grupos municipales estudiasen la documentación, se aprobó por unanimidad la pertinencia de la moción y comenzó el debate.
Tamara Rabaneda, ex-concejal de Hacienda señaló que el millón y medio de euros de la oferta de Sa Nostra estaba indicado para “financiación de inversiones”, con lo cual dudaba si se podría o no usar para cuestiones de gasto corriente y otros pagos. Además mencionó los gravosos intereses (250.000 euros) y la falta de respuesta del Ministerio de Hacienda sobre el plan de Saneamiento aprobado meses atrás.
Respondió a la intervención de la edil popular Alita Camacho, en lugar de la concejal de Hacienda, Patricia Fernández, ya recuperada de su baja. Camacho, en exceso titubeante, capeó como pudo la situación. El “debate” entre Tamara Rabaneda y Alita Camacho transcurría con lentitud y falta de ritmo.

Los policías locales protestan levantándose durante el Pleno.
Un sector del público debía de aburrirse en exceso, abrumados tal vez por los asuntos macroeconómicos objeto de discusión, y decidió montar el habitual espectáculo de abucheos, insultos, aspavientos y zapatiesta al que se han acostumbrado. El alcalde solicitó desalojar un sector del público, pero una buena parte de él, compuesto por los policías municipales fuera de servicio gritaba al unísono con los partidarios del PP ”¡Dimisión, dimisión!”. El salón de plenos quedó despejado, entre las protestas de unos y otros. Fuera se oían gritos mientras el alcalde Presidente del Pleno prometía: “Intentaré que en los futuros plenos no se vuelvan a repetir estas circunstancias”.
A continuación se votó la moción con la única oposición de la concejal Juana Valenciano, que antes de que se armara el guirigay, se había pronunciado de la siguiente manera: “voy a votar en contra porque no me fío de ustedes”. La operación de tesorería supone, de momento, un alivio ante la nula solvencia de la hacienda municipal.
Ruegos y preguntas
Con un salón de plenos vacío y los ánimos ya templados se inició el punto de ruegos y preguntas. Valenciano trajo a colación los escritos y quejas de la policía municipal y la petición de dimisión de la concejala de Seguridad firmada por todos los sindicatos policiales. Los miembros del PP preguntaban por una rama caída de un árbol, por la contratación del espectáculo de Willy Fog y por unas supuestas amenazas al presidente de BRB (la compañía del espectáculo “Willy Fog”, ofrecido en las Fiestas) por parte del concejal de Cultura. También rogaron que se informara a la Asociación de Mayores para informar sobre la Residencia, obra actualmente paralizada.
Martín respondió respecto a las protestas de los policías municipales que existía “un problema de organización y de estructura”, y aseguró que ”se va a atajar de manera inmediata”. También indicó que “no es cierto que existan tantas carencias”. En cuanto a la reivindicación de los atrasos que se deben a los policías y a todos los trabajadores municipales, Martín recordó que la delegación del Gobierno había anulado el acuerdo previo entre Ayuntamiento y trabajadores.
En cuanto a la Residencia, Martín afirmó que “a fecha de hoy, no diponemos del proyecto definitivo de la Residencia”. Culpó del retraso a Sacyr, la empresa inicialmente adjudicataria, que tras ganar el proyecto, exigió más presupuesto para llevarlo a cabo, pues era más caro, según ellos.
El concejal de Cultura se defendió de las acusaciones del anterior responsable del área, Alberto Vera, respecto a las amenazas a la empresa BRB. Govantes señaló que simplemente se había quejado a la jefa de prensa de que no concediesen una entrevista a la revista municipal, habiendo sido contratados para las fiestas patronales.
Así acababa el pleno. Los anunciados cambios en el gobierno no se habían producido, y de momento, habrá que esperar para ver si la división en el seno del PSOE afecta a la composición del gobierno tripartito. Fuera se habían producido algunos incidentes que dejan patente el retroceso de la cultura democrática y de la convivencia que estamos sufriendo de un tiempo a esta parte en nuestro querido municipio.
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