Mireia Martín
Crónica del Pleno Ordinario de Octubre de 2009.
Se podía prever que el pleno de este mes terminara, o más bien, que comenzara con un desalojo, y así ha sucedido. A los escasos diez minutos de su inicio, el alcalde presidente se vio obligado a decidir la expulsión del público. Habían accedido a él los ciudadanos, y entre ellos se encontraban trabajadores municipales, que previamente se habían manifestado, así como los habituales revoltosos que han convertido los plenos en un ejercicio inviable.
Nada más comenzar la sesión, los manifestantes, mostrando carteles y dando la espalda al estrado, comenzaron a proferir gritos e insultos, de tal manera que no sólo era imposible el normal funcionamiento de la institución, sino que se pudieron temer incidentes más graves.
Durante el desalojo, realizado con urbanidad, Miriam Rabaneda explicaba a sus seguidores: ” Es una pena que os tengáis que ir, pero os tenéis que ir“. Sin embargo, minutos después, el grupo municipal del PP abandonó, tras comunicárselo al Secretario del Ayuntamiento, el Pleno municipal. Mostraban así su solidaridad con los trabajadores municipales y los vecinos.
Desalojado el Pleno, permanecieron en él los concejales del equipo de gobierno y la concejala de JpP, Juana Valenciano, que manifestaba su desconcierto y desazón por lo sucedido.
El Alcalde Presidente, Juan José Martín Nieto, tomó la palabra al ocupar el estrado. En su intervención hizo notar que el desalojo del Pleno es algo desagradable pero inevitable cuando de manera reiterada se impide que los concejales del gobierno hagan uso de la palabra y se interfiere en el desarrollo normal de la sesión con gritos, insultos y amenazas a viva voz.
Asimismo se refirió al comportamiento del Partido Popular, que, al abandonar de motu proprio el Pleno, declina el debate y lo sustrae de su lugar natural, siéndole, en su valoración, más efectivo politicamente salir a la calle.
Juana Valenciano le rogó que llamara a los representantes del PP para que retornaran al Pleno y poder debatir con mayor normalidad los importantes temas a tratar el día de hoy, pero Juan José Martín declinó la petición, haciendo notar que eso sería menoscabar la seriedad de la institución.
El PP, en su opinión, había abandonado el Pleno, haciendo una consciente dejación de sus funciones, que son representar en las instituciones a los ciudadanos. La seriedad de la institución impedía que el Alcalde hiciera nada más, ya que su abandono había sido unilateral y sin motivo, únicamente respondiendo a lo que denominó “el circo”. Es más, señaló que ese “circo” era alentado por algunos concejales de la oposición, cuando su deber sería ejercer con responsabilidad la representación de los ciudadanos, haciendo una clara referencia al apoyo implícito de los concejales del PP a los habituales revoltosos. En sus palabras: ”el que no quiere debatir donde se debe debatir no es el equipo de gobierno, sino el grupo que ha preferido abandonar el pleno“.
Animó a la concejala Valenciano a permanecer en la sala y debatir democráticamente los temas a tratar, a pesar de poder sentirse diezmada en la soledad de la oposición. La concejala de Juntos por Pinto se quedó haciendo un ejercicio de responsabilidad con su cargo.
El Secretario del Ayuntamiento intervinó explicando que, estando presentes más del un tercio de los concejales, el secretario y el presidente, existía el quorum necesario para que la sesión fuera totalmente legal y que lo fueran también sus decisiones.

Así se veía el pleno, desde los bancos de la oposición.
Carlos Penit, representante de IU, hizo una observación importante: mientras la legalidad democrática sea lesionada de forma sistemática no hay otra opción que el desalojo y el abandono de la sala por el PP no puede ser razón para su suspensión.
Juana Valenciano quiso llevar una reflexión hacia la naturaleza del malestar que provocaba los incidentes. Acusó directamente a Maestre de que todo lo que pasa en este pueblo es por su culpa y también del gobierno, por pactar con alguien a quien ellos mismos reprobaron como traidor.
Juan José Martín evitó entrar en la cuestión de forma elegante, pidiendo que el pleno avanzara en los puntos a tratar: ” Su apreciación personal puede o no ser compartida por otros miembros de esta Corporación, pero no es el punto a tratar en este debate“.
Laura del Moral, nueva portavoz del grupo Socialista tras su reciente “remodelación”, quiso recalcar la situación de indefensión de los concejales del equipo de gobierno, que reiteradamente en los plenos sufren insultos y amenazas. Además señaló que, puesto que Pinto sigue siendo un pueblo y todos se conocen, se identifica a los agresores como simpatizantes del PP y familiares de concejales, lo que hace que este “circo pinteño” deje a los concejales del gobierno como aquellos esclavos que, en el circo romano, estaban a merced de los gestos de un César que determinaba lo que se les haría, siendo Miriam Rabaneda ese César impertérrito que mueve la voluntad de sus seguidores.
Y es que hoy se trataban cuestiones realmente importantes para el municipio, cuestiones en las que las aportaciones de la oposición al completo eran imprescindibles para lograr que los vecinos de Pinto pudieran tener información completa de los puntos a tratar y que estos lograran ser debatidos en la institución democrática del pleno, que es el máximo órgano de representación ciudadana.
Los dos puntos más importantes se referían a cuestiones económicas que van a repercutir en las cuentas del Ayuntamiento y en el bolsillo de los pinteños.
La primera cuestión de máximo interés era la modificación de los presupuestos municipales mediante una ampliación de crédito que asciende a 862.000 euros. Se dedicará a gastos como el pago de las facturas de la luz, agua, material de oficina, combustible, gastos de comunicaciones postales y telefónicas y una indemnización de más de 100.000 euros debida a un accidente laboral.
Estos gastos, que si habían sido presupuestados correctamente en su momento, se deben a la imperativa necesidad de haber dedicado dichas partidas a pagar facturas pendientes no consignadas en el ejercicio anterior. Según explicó el gobierno no se deben a un incremento del consumo, sino a la necesidad de hacer frente a gastos que no fueron presupuestados ni recogidos en la etapa de gobierno del PP y que habían quedado atrasadas. Entre ellas se mencionaron gastos de 100.000 euros en combustible, 40.ooo en agua y 10.000 en correos, además de facturas de un bufete de abogados que ascienden a más de 20.000 euros, y que, a pesar de haberse demostrado que fueron enviadas al Ayuntamiento, no constan como recibidas ni han aparecido.
Asimismo se afrontó la modificación de las ordenanzas fiscales y de tasas y precios de servicios públicos. Estos afectarán a los impuestos sobre matriculación de vehículos, el IAE, el ICIO, y los precios por servicios de cultura, teleasistencia, deportes, espectáculos, publicidad en la revista municipal, locales de ensayo y escuelas infantiles.
Juana Valenciano, el único miembro de la oposición presente, se manfiestó en contra de la medida. Por un lado valoró que, dada la crisis económica y el paro que sufren los ciudadanos, cualquier subida sería negativa para ellos, aduciendo además, que unos verdaderos presupuestos participativos habrían demorado estas modificaciones hasta haber sido escuchadas las aportaciones de los demás grupos políticos y de los ciudadanos.
Las subidas, según explicó el nuevo concejal de Hacienda, que se manejó con un poco de nervios pero una solvencia aceptable para ser su primera intervención, supondrán que, en estos tiempos en los que los ingresos del Ayuntamiento pueden descender hasta un 20% por la crisis inmobiliaria, podrían ser aumentados lo suficiente como para mantener los serviciós sin aumentar el déficit. Los impuestos y precios, que no el IBI, subirán, pero de un modo que nos mantendrá en la media de la CAM, permitiendo que se pueda hacer frente a los servicios públicos que los vecinos esperan de su Ayuntamiento.
Fue también aprobada una medida que permitirá que estas modificaciones se estudien y autoricen directamente en Junta de Gobierno, sin ser precisa su previa discusión en pleno. La justificación aducida por el gobierno fue que, dada la complejidad de las modificaciones a realizar, su manejo se hará de ese modo más sencillo y que, en contra de lo que señalaba Juana Valenciano como poco participativo, los ciudadanos y grupos políticos podrán exponer sus alegaciones a todas estas nuevas circunstancias.

Por segunda vez consecutiva, el Salón de Plenos quedó vacío antes de tiempo.
Mientras, en el exterior, Miriam Rabaneda tomaba un baño de multitudes, jaleada por sus seguidores y los descontentos, y era atendida por Telemadrid, que acudió presta a cubrir lo que fuera del Pleno sucedía.
Lamentablemente la normalidad de la vida política sigue en manos de quienes no comprenden que las instituciones democráticas son las que garantizan la libertad y la representatividad de todos. Si las cosas no cambian, si los ciudadanos y los representantes políticos no asumen de forma expresa un compromiso de convivencia, nuestro pueblo seguirá viéndose privado de sus derechos por las acciones de unos pocos.
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