
Mireia Martín
En la sede del Partido Socialista de Pinto tuvo lugar el viernes pasado un acto en el que Antonio Carmona, Secretario de Economía, Comercio y Turismo del PSM, explicó las que son, en su opinión, las causas de la actual crisis económica, y además habló sobre la situación de la CAM y de las medidas que el gobierno del Presidente Zapatero ha tomado para aliviar su impacto en el país.
Carmona defendió la tesis de que la actual crisis económica es parte de un sistema excesivamente liberalizador que permite que se llegue a un punto insostenible y se produzcan problemas periódicos y debacles tan grandes como la del crack del 1929. En esta ocasión, la naturaleza de la causa de la crisis es muy parecida a la que se produjo entonces: el exceso de inyecciones de liquidez que convierte al sistema en especulador en grado sumo.
La economía libre que se asienta en USA y que tiene como defensores a los políticos de derechas provoca que la ausencia de normas y controles. Y cuando sin controles y con un exceso de liquidez se llega a lo que ha sucedido no se puede esperar que ningún gobierno de un país como España pueda evitarnos ser parte de ese proceso.
La crisis, explicaba Carmona, comenzó hace años. El exceso de las inyecciones de liquidez en USA hizo que los bancos pudieran dar muchos préstamos sin verdadera seguridad en la solvencia de los deudores, que se dispararan los precios de las viviendas en las que se invertía y que la Bolsa cubriera la capacidad de ahorro de los inversores. Todos pensaban que eran ricos, cuando en realidad debían mucho dinero y lo habían usado en valores que podían depreciarse con facilidad.
Luego los bancos colocaron estas hipotecas sin garantía y esas inversiones inseguras en paquetes que vendieron a los bancos europeos y ellos colocaron a sus clientes. Todo el sistema quedaba así comprometido a unos préstamos que se habían concedido sin seguridad de poder ser recobrados.
Cuando empezaron a producirse impagos todo se desmorona. Los bancos se encuentran propietarios de casas que van perdiendo valor y que tienen ya un valor real menor de la hipoteca que se concedió en su compra. Y en el 2006 en USA hubo seis millones de embargos. Todo esto conduce a una seria crisis financiera que arrastra a la suspensión de pagos de varias instituciones muy poderosas. El cese de la facilidad de préstamos paraliza las inversiones, y esto hace se consuma menos, se cierren fábricas y empresas por falta de clientela y al final, deban ser despedidos los trabajadores, que precisamente son los que terminan pagando por algo que desde luego no es culpa ni responsabilidad de ellos.
Todo esto responde a un modelo de capitalismo ultraliberal en el que unos pocos especuladores pueden conducir a la ruina a todos. Esto, señalaba Carmona, es el modelo que defiende la derecha, incluídos Esperanza Aguirre y Jose María Aznar. Sus soluciones contra la crisis son liberalizar más el sistema y desproteger más a los trabajadores.
Las políticas que ha aplicado el gobierno Zapatero son las correctas en su opinión: inyectar liquidez a los bancos para que se reactiven los préstamos, realizar el Plan E de inversiones públicas para aumentar el consumo y crear puestos de trabajo y proteger a los grupos sociales que hayan sido más afectados por la crisis y el paro ampliando pensiones, aumentando las prestaciones por desempleo y subiendo el salario mínimo interprofesional. Las dos primeras medidas son comunes en el resto de los países europeos, independientemente de su color político. El tercero, por el que está apostando el gobierno de España es definitorio de la izquierda según exponía el conferenciante.
La Libertad, que tanto alaban los defensores de las políticas ultraliberales, es necesaria, pero para todos. Por eso precisamente hay que incluir medidas de control que protejan la libertad y la seguridad de quienes tienen más difíciles condiciones sociales o personales.
El actual déficit en tiempos de crisis es normal, pues solamente así se puede mantener protegidos a los más áfectados por la crisis, ayudando a que remonten las empresas y protegiendo los derechos de los trabajadores a la vez, sin olvidar mantener a los parados adecuadamente sostenidos.
Respecto a la CAM, gobernada por el PP, Carmona señaló que su gestión es pésima y todo lo contrario que austera, pero que es el control de la derecha sobre los medios de comunicación lo que mantiene a los ciudadanos y trabajadores engañados.
La crisis pasará, aseguró. Y cuando la marea sube, todos los barcos flotan. Por ese motivo desestimaba medidas como las que se proponen desde los sectores más ultraliberales, como es flexibilizar todavía más el mercado laboral, como si el despido pudiera ser la solución a unos problemas que no han causado los trabajadores, haciéndoles perder derechos adquiridos.
Asimismo defendió la subida del IVA, que será notado más por aquellos que más consuman pero que repercutirá en ingresos para el Estado de 3.000 millones de euros por punto, siendo además, el propuesto 18% una tasa bastante adecuada a la media europea.
En cuanto al conferenciante: fue ingenioso y divertido pero, incluso reconociendo que no es fácil modular el discurso en una agrupación tan diversa como la socialista. Por lo demás destaco que junto con ese aire pedagógico que consiguió acercar la Macroeconomía a los profanos (algo a agradecer y que a una profana como yo le sirvió de mucho), cometió “olvidos” en su exposición de causas de la crisis, como la liberalización del progresista Clinton o explicar en que consiste la ley de economía sostenible que propone Zapatero.
Quizá me quedo con una duda: puede que inyectar liquidez en el sistema fuese necesario para reactivarlo durante un tiempo, pero creo que no se ha hecho correctamente. No se pusieron las medidas preventivas necesarias para garantizar que el dinero llegase a todos los puntos: de este modo algunos miembros sin flujo sanguineo (pymes, autónomos, etc) vieron como no podían hacer frente a sus pagos por culpa de impagos de sus clientes o veían como se les cortaba de golpe lineas de crédito haciendo inviable su continuidad. Además se tenía que haber aprovechado la situación de debilidad para realizar tres cambios fundamentales: eliminación de esos sumideros monetarios que son los paraísos fiscales en los que el dinero no revierte en el flujo de riqueza, cambiar la legislación sobre retribuciones de directivos, eliminando los bonus a corto y definiendo unos ratios alternativos al Ebitda basados por ejemplo en sostenibilidad, RSC, etc, y finalmente meterle mano a los sistemas de tributación: entonces, y sólo entonces hubiese sido correcta la inyección: oportunidad perdida.
El sistema debe cambiar profundamente para no volver a caer en los mismos errores y evitar entregarnos de nuevo a las mismas prácticas expoliadoras y especuladoras.
Asimismo, escuchar a alguién explicar el problema del paro aludiendo a Recaredo, y justificando lo extensivo de la mano de obra en el sector industrial patrio, es una simplificación excesiva. El problema del paro en España se ha debido a que el peso en el PIB de la construcción es mucho mayor que en el resto de Occidente, y ante una crisis inmobiliara es lógico que se dispare. El sector industrial en muchos ramos es super competitivo.
Me quedé con las ganas de saber que se hizo en el primer gobierno Zapatero para desincentivar la construcción desaforada y la especulación inmobiliaria. Me quedé con la duda de preguntar si se va a poder evitar caer de nuevo en ese modelo en cuanto la crisis nos deje respirar.
Pese a estos flecos y detalles, fue un acto de verdadero interés y escuchar al inteligente conferenciante seguramente me ayudó a entender mejor los difíciles momentos en los que nos encontramos.
Me quedo con algo: cuando sube la marea todos los barcos flotan. No se si será flaco consuelo, pero nos queda la esperanza. Esto pasará.