El pasado mes de septiembre se inauguró el nuevo servicio de alquiler de bicicletas de Pinto. Una buena noticia para aquellos que consideran que la movilidad urbana puede mejorar si se populariza el uso de este medio de transporte. Sin entrar a discutir los aspectos técnicos del proyecto, si que resulta chocante que el “apadrinamiento” se produzca un mes antes de su puesta en marcha. Es típico de los políticos. Necesitan ese pequeño empujón de autoestima que supone el inaugurar algo aunque sea antes de tiempo. Además los hay que, como Antonio Fernández, llenan el pueblo de placas conmemorativas, “A.F. inauguró esta rotonda”, “A.F. remodeló la avenida España”, “esta fuente cibernética tuvo el privilegio de ser inaugurada por don A.F.”…
Esta vanidad alcanza incluso a políticos de mayor responsabilidad. Todos conocemos las inauguraciones de “primeras piedras” de Aguirre (pagadas a Gürtel, para más inri) o el “bienvenido mister Marshall” a pequeña escala que montó en el hospital de Parla. Famoso es, también, aquel rifirrafe a cuenta de la catenaria de las vías que conducían a la T4 de Barajas entre la lideresa y la ministra de Fomento Magdalena Álvarez. Y cuando se estrena una línea de alta velocidad casi no hay billetes de tanto político que quiere salir en la foto, con el presidente del gobierno a la cabeza.
Nuestro alcalde por moción de censura, que es casi lo mismo que por accidente, no querrá terminar su breve mandato sin unas cuantas inauguraciones, pero a cinco días para que se acabe el mes de octubre, las únicas bicis de alquiler que hemos visto en Pinto aparecen en fotos o en videos, en los que nuestro alcalde comparte paseo con Alberto Contador. En la novena página de la revista municipal de octubre leemos el titular: “Alberto Contador, primer usuario del Sistema de Préstamo de Bicicletas”. De momento nuestro ciclista universal es el primero y, sobre todo, el único usuario de este servicio.

En el Ayuntamiento no saben a dónde hay que dirigirse. Remiten a la Concejalía de Medio Ambiente, cerrada por las tardes. Mientras,no es necesario preocuparse por el mantenimiento dado que no hay nada que mantener.

